Para algunas personas, estar en un grupo nuevo, expresarse con fluidez, conocer a alguien, acercarse una noche a una chica es todo un esfuerzo. El miedo se apodera de ellos y apenas tienen capacidad de reacción. Sí, suele ser esa persona más callada de lo habitual, que cuando habla le tiembla la voz o se ruboriza. Estamos hablando de personas tímidas. La timidez se percibe como un rasgo de carácter que conduce a las personas tímidas a mantenerse en la retaguardia, a evitar exponerse o tomar iniciativas

Las dificultades con las que se puede encontrar un tímido son diversas como puede ser: la dificultad para afirmarse ante los demás, miedo a pedir, miedo a decir que no, miedo a criticar o recibir una crítica, un cumplido, hablar en público…

Cuando oí pronunciar mi nombre, sentí cómo mi corazón se aceleraba, mis manos temblaban y mi rostro se ruborizaba. Él me preguntaba, y mi mente estaba en blanco, estaba completamente paralizado, no puedo decir nada.

La timidez suele estar provocada por un miedo excesivo al rechazo social, que lleva a la persona tímida a procurar pasar desapercibida para no exponerse a la posible crítica, al rechazo o posibles juicios. Ese aislamiento al que se somete la persona tímida puede dificultar sus relaciones sociales y llevar a una sensación de soledad que puede crear ansiedad, depresión, adicción al alcohol… En los casos más graves, la persona tímida entra en un círculo vicioso difícil de abandonar: cuanto más solo se encuentra más se aísla, lo que aumenta la sensación de soledad.

El efecto paradójico de la huida es que, cuanto más evitamos una situación, más insalvable nos parece. Es decir, la huida refuerza el miedo.

Sin embargo, cuando las personas son conocidas o tranquilizadoras, los tímidos recuperan sus capacidades y hablan con mayor facilidad.

Es frecuente encontrarnos que se utilice el termino timidez como el equivalente a ansiedad social. Sin embargo, ambos términos no son exactamente lo mismo. La timidez representa un sentimiento profundo que cada uno de nosotros puede sentir sin que eso sea necesariamente patológico. Mientras que la ansiedad social, aparece exclusivamente en las situaciones de interacción con otras personas. En resumen, se acostumbra a distinguir entre dos grandes tipos de ansiedad social: la timidez y la fobia social.

 

CLAVES PARA SUPERAR LA TIMIDEZ

Todo proceso de cambio y de bienestar a veces es largo y con frecuencia está sembrado de obstáculos. Superar la timidez no es algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana. Tómate tu tiempo y no desesperes.

1.- Fortalece tu autoestima: tienes muchos puntos fuertes como persona. No te limites por ser tímido, da valor al resto de habilidades que tienes. El ser humano no se describe sólo por ser tímido. Es todo un conjunto de actitudes, valores, gustos que te hacen ser único como persona. ¡No lo olvides!

2.- Fíjate en cómo te hablas a ti mismo. Vigila no autocriticarte por cada acción que hagas. Transforma el dialogo interno en algo más positivo y ajustado a la realidad. Las personas tímidas tienden a juzgarse a sí mismas de una manera muy autocrítica. Esto influye en el miedo a no ser aceptados por los demás. Un buen consejo es no ser demasiado duro con uno mismo. La autocrítica no significa flagelación.

Aceptarse a uno mismo tal como es constituye una medida formidable para ayudar a vencer la timidez. La seguridad y la confianza aumenta notablemente cuando baja el nivel de autocrítica

4.- No evites las situaciones sociales por completo, aunque te pongas nervioso o te pongan incomodo. Cada vez que te enfrentes estarás más confiado en cómo lidiar con cada una de ellas y adquiriras más confianza.

Lo cierto es que para superar la timidez y ganar autoestima, debemos exponernos poco a poco a las situaciones que rehuimos y que condicionan nuestra vida.

5.-Elabora un plan B. Lo cierto es que, si las cosas fueran mal y existe una salida a la situación, aporta a la persona tímida una mayor confianza a sí misma. El plan B siempre se elabora con la idea de no tener que utilizarlo. Una persona tímida que acude a una fiesta con una excusa para abandonarla si no se encuentra a gusto, tendrá más posibilidades de integrarse en la fiesta y pasarlo bien relacionándose con otra gente. Una pregunta que se hacen a menudo los tímidos: “¿Y si todo sale mal, ¿qué hago?”. Bien, si tiene una respuesta para eso se convertirá en una persona más decidida y sus temores se disiparán en buena medida.

6.- Interesarse por los demás. Uno de los principales temores de las personas tímidas es el de que todas las miradas se centren en él o ella. La mayor parte del tiempo “LA GENTE VA A LO SUYO”, es probable que no estén pensando en ti en absoluto.  Una buena manera de evitarlo es dar el protagonismo a otros.  Preguntarles por sus vidas, a qué se dedican, cuáles son sus aficiones, todo ello facilita la empatía de los demás, quienes por otra parte se sentirán halagados de poder contar una historia y hablar de sus vidas.

La timidez en sí misma tampoco supone algo intrínsecamente malo e incluso puede tener su encanto. Todos conocemos a personas tímidas a las que adoramos. El problema surge cuando la timidez se convierte en algo severo. En ese caso, superar la timidez es esencial y la solución, en mucho de los casos,  es ponerse en manos profesionales. En otros casos, estos cinco consejos pueden ser muy útiles.

 

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