Las relaciones amorosas nos hacen vivir momentos mágicos e inolvidables; pero por desgracia, las relaciones no son siempre tan fáciles, y a veces, lo que considerábamos un amor para toda la vida, acaba en ruptura. Y es ahí donde comienza el cómo olvidar un amor.

Los mensajes que nos lanzará nuestro entorno serán: “No pasa nada”, “Ya aparecerá otra persona”, “Posiblemente sea lo mejor”, “Si ha sucedido es porque tenía que ser así”…, pero eso no nos consuela. Sabes que su intención es ayudar, pero de esta manera están lejos de conseguirlo, ya que para ti esa era la persona especial, la que encajaba contigo, y no entiendes por qué iba a ser mejor así.

Con la pérdida de un amor pasaremos por un proceso de duelo similar al de la pérdida de un ser querido. Será un camino a recorrer en el que se atravesarán una serie de fases y poco a poco, olvidar un amor.

¿Cómo olvidar a un amor?: Conoce las fases del duelo en una ruptura de pareja

Fase I: Estado de impacto o shock. No acabas de creértelo, te cuesta ser consciente de la pérdida y ver la nueva situación. A nivel emocional, en esta fase se observa una ausencia de reacción, actuando como si esa ruptura no hubiera sucedido.

Fase II: Negación. Eres consciente de lo que has perdido, pero no quieres aceptarlo. Te niegas a aceptar que la relación ha terminado y fantaseas con volver, considerando la ruptura como un error o un simple enfado, por lo que tu mente tratará de buscar la manera de solucionarlo y poder así retomar la relación.

         “No puede ser, ¿por qué a mí?”

                 “Esto no me puede estar pasando”

Estas dos fases tienen una función adaptativa. Nos permiten ganar tiempo para digerir la pérdida y seguir con nuestra rutina. Nos auto-protege y amortigua parte del dolor que podemos estar sintiendo, pues el impacto de la ruptura puede ser tan grande que cueste asimilarlo. Será importante que estas fases no se prolonguen demasiado, ya que negar dicha pérdida durante mucho tiempo puede complicar la recuperación y perjudicar nuestra salud mental.

Ayudará, en este proceso, ser consciente de las emociones que estamos sintiendo y el motivo por el que están ahí.

Fase III: Tristeza profunda. Comienzas a ser consciente de cómo ha cambiado y seguirá cambiando tu vida, lo que puede generar una profunda tristeza, perdiendo toda esperanza de recuperar a la persona amada.

      “No sé cómo empezar mi vida sin él/ella”

Experimentar esa emoción ayudará a conectar con lo ocurrido, permitiendo superar poco a poco el duelo. Pero hay que tener cuidado con la intensidad de dicha emoción.

Fase IV: Culpa. Esta emoción lleva a reflexionar acerca de lo que se podría haber hecho o dicho para evitar la ruptura.

Atribuirse la totalidad de la responsabilidad en una ruptura de pareja es contraproducente, y sobre todo muy injusto, puesto que la responsabilidad de lo ocurrido es, a menudo, compartida por ambos integrantes de la pareja.

Esta emoción, empleada de manera adaptada, puede ayudarnos a la hora de cuestionar algunos de nuestros comportamientos y movilizarnos hacia el cambio para que eso no vuelva a suceder.

       “Podría haberlo hecho mucho mejor”

              “Podría haber cambiado eso que no le gustaba”

Fase V: Ira, rabia. Esta emoción bien conducida, es un motor muy poderoso, que nos ayudará a sacar la fuerza necesaria para pasar página.

Podemos sentir rabia hacia nuestra expareja, lo que generará deseo de mantener a esa persona lejos; lo cual es fundamental para superar la pérdida puesto que mantener contacto al principio puede dificultar el avance.

Es importante no dejarse invadir por la ira, sino aprender a gestionarla correctamente.

Fase VI: Aceptación. Cuando entras en esta fase es porque has empezado a asumir lo sucedido y a pensar en ti, dirigiendo la mirada hacia lo que vendrá. Has aprendido a ver la relación como una experiencia más de la que obtener un aprendizaje.

Aunque para casi todos son las mismas fases, cada etapa será diferente en cada persona. Además, no siempre estas fases tienen que suceder en ese orden fijo, ya que la superación de un desamor no sigue un proceso lineal. Las recaídas pueden ser habituales, existiendo altibajos (por ejemplo: se pueden volver a etapas anteriores si vemos o sabemos de la persona); pudiendo pasar de la fase 1 a la 3, y luego a la 2, y de ésta pasar después a la 4.

Comprender las fases que pueden darse tras una ruptura será de gran ayuda

Toda pérdida necesita un proceso de adaptación ante esa situación nueva y dolorosa. Se necesita tiempo para afrontar ese vacío que nuestra pareja ha dejado, al igual que sucede con otros cambios en otras áreas de nuestra vida (la pérdida de un trabajo, una enfermedad…).

Sin embargo, si observas que ese malestar se está prolongando demasiado en el tiempo, no dejes que se enquiste y te paralice y, ¡¡busca ayuda!!

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