Controlar la ira

controlar la ira

La ira es una emoción que forma parte del ser humano. De hecho es la forma de respuesta natural y adaptativa ante una sensación de amenaza. Se pueden encontrar infinidad de situaciones en las que se manifiesta la ira. Por ejemplo, ante una situación de separación o de divorcio, ante la perdida de un trabajo…La ira puede manifestarse de diversas formas, tanto conscientes como inconscientes expresándola, suprimiéndola o calmándose ante ella.  Cuando la ira se manifiesta de forma desproporcionada se suelen utilizar términos como  “perdí los papeles” “estaba fuera de mí”, “dije cosas que no sentía”.

Cuando la ira forma parte de tu vida perjudica tus relaciones con tu entorno. Te hace sentir culpable.

Hay personas con una mayor tendencia a padecer ira. Se trata de personas con baja tolerancia a la frustración; incluso hay  personas que no expresan la ira pero se muestran irritables y de mal humor.  Este tipo de ira no expresada puede acarrear otros problemas como el comportamiento pasivo-agresivo. Este tipo de comportamiento consiste en  proyectar esa ira con las personas de forma indirecta, sin decirle por qué, en lugar de enfrentarse a ellas de frente.

Las personas irascibles tienen esquemas cognitivos rígidos. Suelen ser activas y desafiantes, culpan y externalizan, toman decisiones rápidas y actúan en base a ellas, son verbalmente discutidores, mordaces e intimidantes. Una de las piezas fundamentales de la terapia es cambiar la forma de interpretar y pensar. Las personas con ira tienden a maldecir, jurar e incluso a utilizar términos que reflejan sus pensamientos internos. Al estar con ira estos tipos de pensamientos tienden a ser exagerados, así como dramáticos. Se trata de flexibilizar su forma de ver la vida, de esta manera sabremos gestionar su baja tolerancia a la frustración. Es importante comprender que  la ira no es instantánea, es decir, la persona no pasa de estar totalmente tranquila a totalmente fuera de sí. La ira comienza con ciertos niveles de malestar o irritación y, poco a poco, va aumentando hasta llegar al máximo.

 FASES DE ESCALADA DE LA IRA

  • Suceso: “Mi pareja quiere salir a cenar con unos amigos sabiendo que madrugo”
  • Tipo de pensamientos: “Debería de saber que estoy cansado”; “siempre igual”; “me revienta que haga planes sin contar conmigo”; “lo hace para fastidiar”; “me agobia”.
  • Ira excesiva (desproporcionada con la situación): Me disgusto
  • Conducta violentas: “Grito, golpeo la mesa, voy de mal humor, tengo gestos de furia”.

Lo que provoca el estado de ira no es la situación en sí, sino muestra la interpretación que la persona irascible hace de él y lo que anticipamos que pueda pasar “no me quiere entender”, “se lo he dicho mil veces”, “ya me conoce, tendría que saber lo que me pasa…”

Busca la ayuda de un psicólogo para que te ayude a gestionar tu ira.