Si revisamos la definición de fidelidad encontramos que hace referencia a la lealtad que alguien debe a otra persona.

Cuando iniciamos una relación de pareja se establecen entre ambas partes una serie de acuerdos, de manera implícita o explícita, acerca de lo que está permitido o no dentro de la relación; estos son los que ponen los límites. Por tanto, hablaremos de infidelidad cuando se ha producido una ruptura de alguno de esos acuerdos. Cada pareja establece sus límites, por lo que puede suceder que lo que se considera infidelidad en una pareja no lo sea en otra y viceversa. Hay tantos acuerdos como parejas, por lo que será difícil definir qué comportamientos suponen una infidelidad.

Qué practicas son consideradas como una infidelidad y cuáles no, es algo que decide cada pareja

En ocasiones, esos acuerdos se establecen de manera implícita dentro de la pareja de acuerdo a las ideas de cada uno, a sus experiencias anteriores, a las costumbres de la familia de origen y al contexto social en el que viven. De ello pueden derivarse situaciones conflictivas que podrán evitarse si hablamos abiertamente acerca de esos límites, quedando claros para ambos.

INFIDELIDAD SEXUAL O INFIDELIDAD EMOCIONAL, ¿CUÁL HACE MÁS DAÑO?

Para poder contestar a esta pregunta será necesario primeramente definir cada una de ellas y hablar de las diferencias que existen entre la infidelidad física o sexual, y la emocional. La diferencia principal hace referencia a que en esta última ya no se trata únicamente de cierta atracción física, sino de un vínculo afectivo que empieza a crearse con otra persona.

En el primer caso, la insatisfacción sexual en la pareja es el motor para el establecimiento de nuevas relaciones, mientras que en el segundo se trata de una insatisfacción más global y compleja la que