Superar una ruptura amorosa es, de todos los obstáculos que podamos encontrarnos en la vida, uno de los más complicados. Tras una separación, nos enfrentamos a una situación completamente nueva en la que surgirán sentimientos como el desamor, el rechazo, además de mostrar cierto malestar físico y emocional. Aunque para nadie es fácil reponerse de este tipo de circunstancia, lo cierto es que en ocasiones somos nosotros mismos los que hacemos la situación más dolorosa sin siquiera darnos cuenta. Y es que la gran mayoría de las veces adoptamos ciertas conductas que, más que ayudarnos a superar la ruptura, lo que hacen más bien es impedirnos avanzar.

Así pues, ponernos a reflexionar sobre el pasado es una de las posturas más comunes tras un divorcio y es asimismo una de las cosas que no deberíamos hacer, puesto que solo serviría para sentirnos peor de lo que ya estábamos. En su lugar, deberíamos mejor pensar en aquello que necesitamos ahora para encontrarnos a nosotros mismos. Disfruta del presente y olvida el pasado.

Está claro que una relación implica compartir intereses y llevar una vida conjunta. Sin embargo, cuando emprendemos una relación a veces nos olvidamos de nosotros mismos y dejamos de hacer cosas que podrían ser importantes para nosotros. Al romper una relación, el reto es entonces recordar aquello que nos apasiona para retomarlo, pues a fin de cuentas eso es lo que nos mantiene vivos. Ahora deberíamos volver a ser quienes éramos, quienes nunca debimos dejar de ser.</