Terapia de pareja

 

Terapia de pareja

 

Hay un dicho que dice “de novios mieles, de casados hieles” y que describe, a las mil maravillas, el proceso seguido por muchas parejas. Yo misma antes de casarme mis amigas casadas me decían “Paula, la mejor forma de tener buena relación es no casarse”. Lo cierto es que cada pareja es un mundo, cada historia de amor es única y su final imprevisible. Desde nuestra sociedad occidental casi todas las personas consideran la relación de pareja como un paso especial para lograr bienestar y felicidad. Es, en cierta forma, el punto de partida para formar una familia.

Todas las parejas de larga duración tarde o temprano van acumulando los problemas y conflictos de forma paulatina, malos entendidos, frustraciones, desilusiones desmoralizadoras,  que se producen sin saber a menudo dónde radica el problema. Es en ese momento donde el resentimiento y la rabia se apodera de la pareja, entrando en un proceso de crisis que unas veces termina bien y otras en separación.

La terapia de pareja se orienta al cambio. Se trata de trabajar hacia el futuro.

Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta en una terapia de pareja es la importancia de conocer la  problemática  específicamente de esa pareja para poder diseñar una terapia a medida.

Las razones por las que dos personas toman la decisión de acudir a terapia de pareja pueden ser varias, desde problemas de comunicación o de convivencia, celos o desconfianza, infidelidad, miedo al compromiso, dependencia emocional….

 

¿Cómo saber que tenemos un problema en la pareja?

Hay una serie de signos que se marcan si estamos teniendo problemas dentro de la pareja. Si te encuentras en algunos de esta opciones la terapia de pareja te facilita poder superarlo. Entre ellos:

  • No tenemos apenas comunicación
  • Las relaciones sexuales no son como antes y suelen ser el foco de muchos problemas.
  • El vínculo de confianza se ha roto.
  • Se pasan todo el día reprochando al otro lo que no hace y también lo que hace.
  • Apenas se dedican tiempo a sorprender el uno al otro.
  • No dejan terminar de hablar a la otra persona dando por sentado lo que está pensando.
  • Mis sueños no le importa.
  • Sólo hay tiempo para los hijos