Terapia Individual

 

Terapia Individual

 

La terapia tiene como objetivo principal promover el cambio a través de diferentes técnicas de intervención psicológica para mejorar cualquier tipo de comportamiento. De tal manera, que la persona desarrolle sus potencialidades y las oportunidades que le ofrece entorno.

La comunicación, cliente-psicólogo, es un elemento fundamental de la terapia pero se trata de algo más que “hablar de los problemas”. La terapia trata de una relación profesional entre el psicólogo y el cliente basada en la confianza, en donde se utilizan técnicas, estructuras y principios terapéuticos probados empíricamente. El objetivo de toda terapia es la aplicación de métodos de intervención psicológicas que permitan el control de la conducta para producir el bienestar, la satisfacción y la competencia personal.

“Actualmente los psicólogos poseemos técnicas profesionales con las que podemos intervenir de forma eficaz”

 

¿Cuándo acudir a terapia?

Muchas personas creen que acudir a terapia es sólo para aquellas personas que “están mal” o “enfermas” pero es importante entender que la terapia tiene también como objetivo básico el autoconocimiento. A través de la terapia reconocemos los mecanismos con los que logramos evadirnos, escondernos, y cómo no, mentirnos a nosotros mismos. Miedos que nos paralizan y argumentos que utilizamos para no ir más allá de aquello que nos frena y nos limita. La terapia es todo un proceso que señala, cierra puertas y abre caminos para el cambio.

Las razones por las cuales puedes venir a terapia son muchas. En ocasiones nos metemos en una espiral de la que no sabemos salir solos y necesitamos de la ayuda de un psicólogo. Todos, en algún momento de nuestra vida vivimos alguna circunstancia que nos bloquea y que no nos permiten avanzar. A través de la terapia comprendemos lo qué ocurre y nos da la posibilidad de abordarlo desde una perspectiva sana.

 

He hecho un listado, que no son todos los casos pero sí los más frecuentes que he tenido en consulta:

  • Sensación de ahogo, presión en el pecho, ritmo de cardiaco se acelera y pareces que no tienes control sobre ello.
  • Te sientes insatisfecho contigo mismo y piensas que tu vida no es la que deseas.
  • Problemas a la hora de controlarte ante la comida, el juego, la bebida…
  • Tienes la sensación de vivir en un carrusel de emociones que no controlas.
  • Te da miedo expresar tus opiniones por vergüenza o simplemente porque piensas que se van a reír de ti.
  • Antes las dificultades del día a día explotas con rabia o llanto y no sabes cómo canalizarla.
  • Te sientes indeciso ante cualquier cosa que te pasa y necesitas constantemente preguntar a tu entorno.
  • Te sientes en una situaciones límite y no sabes qué hacer para resolverlo: problemas de pareja, hijos o trabajo.
  • Constantemente estás preocupado por cualquier cosas que pueda ocurrir.
  • Cuando estás en pareja dejas de ser tú y te vuelcas sólo en ella.
  • Los sentimientos de inutilidad hacen que no puedas cumplir tus sueños.
  • La tristeza, el desánimo es constante y apenas tienes ganas de afrontar el día a día.
  • Piensas que todo el mundo está contra ti. La desconfianza hace que no te relaciones con naturalidad con tu entorno.
  • Los pensamientos negativos son constantes y te cuesta ver la otra cara de la moneda.
  • Las cosas tienen que ser como tú dices porque si no el mundo es cruel y nadie te entiende.
  • Te atormentan ideas obsesivas que no tienen mucho sentido para ti.
  • No consigues dormir, ni tener la sensación de descanso.
  • Te despiertas en la noche a comer compulsivamente.

 

En mi ejercicio profesional me centro en las necesidades y el abordaje directo del problema de mis pacientes, me intereso y acepto cualquier tipo de vida, para mí todas son respetables y doy fe de que todas las personas tienen aspectos positivos que pueden desarrollar. Mi actitud es cercana, me gusta comprender y me intereso por las circunstancias que envuelve la vida de la persona, para mí es una satisfacción ser partícipe de sus cambios y ayudarles en ello.