De un tiempo para esta parte, me sorprende la ligereza entre los adolescentes en lo relacionado con el uso de drogas. Cada vez más, soy testigo en la consulta del aumento del uso de drogas entre los adolescentes.

Es cierto que el uso de drogas ha existido siempre, pero lo sorprendente es que en la actualidad se toman como un refresco y parece que, si no hay droga, no hay diversión. Muchas fiestas de adolescentes, entre los 15 y 20 años se hacen entorno al uso de drogas: “si no te drogas no hay fiesta”. Siendo frecuente el uso de drogas múltiples: Cannabis, Cocaína, Anfetaminas, GHB, Éxtasis, LSD, Heroína, Setas mágicas, 2CB. Es decir, la moda es hacer fiestas entorno al uso masivo de diversas drogas.

Recientes investigaciones, nos habla de una incidencia del uso de drogas múltiples ha oscilado entre 18 y 34 por ciento en adolescentes, menores de 16 años. Siendo las drogas de elección el alcohol, tabaco y cannabis, éxtasis, LSD…

En un estudio reciente dirigido por Adrian B. Kelly de la universidad de Queensland y publicado en la revista Psychology of Addictive Behaviors pone de manifiesto que los usuarios de drogas múltiples tenían más probabilidades de tener un historial de trastornos psicológicos, fracasos académicos, así como tener un entorno de abandono o con familias más desfavorecida.

Sin embargo, mi experiencia en consulta no me dice lo mismo. Muchos de los jóvenes que acuden a la consulta provienen de familias trabajadoras, clase media, padres que se han preocupado por una buena educación y su futuro. Son sus hijos, no necesariamente vienen de familias desestructuradas, que en una noche de fiesta se embarcan en el uso de drogas múltiples como si de beber  agua se tratara.

El uso excesivo de marihuana reduce la liberación de dopamina en el cerebro.

Una de las drogas más comunes entre los adolescentes es el uso de la marihuana. Actualmente se sabe que el consumo de marihuana está asociado con la depresión en la población varón adolescente. Unas de las explicaciones es que los adolescentes varones son más propensos a buscar estrategias de afrontamiento basadas en la evitación externa como el uso de drogas, mientras que las chicas adolescentes son más propensas a utilizar estrategias de afrontamiento internas como puede ser rumiar y el aislamiento.

 

¿Por qué el uso de las drogas en los jóvenes?

 En mi experiencia profesional, he observado que el uso de drogas está relacionado como una forma de analgésico para tratar la inestabilidad o dolor psicológico. Los jóvenes tienen que lidiar con muchos cambios físicos y emocionales a lo largo de su adolescencia. El uso de drogas es más frecuente en personas con deficiencias en habilidades de regulación emocional.

Una de las mayores fortalezas que le podemos dar a nuestros hijos es una buena educación emocional, es decir, cultivar las habilidades de regulación emocional para tolerar las emociones negativas. Entender el significado emocional y poder gestionarlo.

En muchas ocasiones el uso de las drogas está relacionado con el intento de controlar los estados afectivos negativos o angustiantes y hacer frente de este modo al estrés de manera efectiva.

El sufrimiento psicológico está en el corazón del adicto.

 En etapas tempranas, el uso de drogas puede reducir los efectos negativos de la ansiedad o la tensión asociada con la depresión como puede ser el uso de alcohol, al ser un depresor del sistema nervioso. En periodos más largo el uso de drogas produce cambios neurobiológicos en el cerebro que pueden llevar a la persona al uso compulsivo de drogas.

Se sabe que el consumo de la cocaína, por ejemplo, es un intento de regular el vacío interior, el aburrimiento y una forma de combatir la sintomatología depresiva. Es una forma de ayudar a superar los sentimientos de fatiga, de baja energía y problemas de autoestima.

El consumo de alcohol es una forma de lidiar con la ansiedad social, de romper el hierro, de sentirse seguro.  En definitiva, la droga de elección revela los problemas psicológicos que son más relevantes y dolorosos para esa persona.

Otros de los factores que he observado es que aquellos jóvenes que tienen más dificultades para establecer vínculos saludables son más proclives al consumo de drogas. En una investigación reciente (Fairbairn et al., 2018), puso de manifiesto que las relaciones estrechas e inseguras sirven como un factor de riesgo para la adicción. Dicho de otra manera, se ha asociado la adicción con los trastornos de apego.

¿Cómo puedo saber si mi hijo está haciendo uso de drogas?

  • Observa su comportamiento y sus cambios emocionales:

Dependiendo la droga que tome su comportamiento puede varias, aquí tienes algunas pistas que, por supuesto no son concluyentes, pero nos pueden poner en alerta:

  • Son comunes los cambios de humor en la adolescencia, pero cuando se combinan con drogan estos cambios tiene muchos picos ¿Tiene cambios de humor extremo y arremete contra todos los miembros de la familia con frecuencia?
  • Retan a los padres con la hora de llegada a casa y desafían las reglas básicas. Son los comportamientos clásicos de los adolescentes, pero puede coincidir con quedarse fuera de casa toda la noche, conducir imprudentemente, pedir dinero constantemente, desaparecer largos períodos de tiempo.
  • Enrojecimiento en los ojos, mala coordinación, apetito drástico, habla muy rápido o lento…
  • Frecuentes dolores de cabeza
  • Periodos de muy poco sueño seguidos de varios días de inactividad.

 

Ser adolescente no es fácil, como tampoco es fácil ser padre. La clave es crear relaciones sanas con el fin de poder ayudar a tus hijos a tomar las decisiones más acertadas. Es necesario que estés interesado en la vida de ellos, ser proactivo y comprometido con sus necesidades emocionales y ayudarles a entender el mundo que viven. Ten conversaciones con ellos sobre el uso de drogas y su repercusión. Si no sabes, busca la ayuda de un psicólogo que te pueda orientar y ayudar a afrontar la adolescencia de tus hijos.

 

Ánimate y Comenta!!